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martes, 1 de noviembre de 2011

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO

s. XX d. C.
El siglo XX desató una gran confianza en el futuro de la pedagogía desde el momento en el que Ellen Key anunció la llegada del siglo de los niños. Pronto aquel vaticinio se confirmó, hasta el punto de que se emprendieron varias iniciativas con el fin de renovar la educación y acabaron con los métodos de enseñanza tradicionales.

En el año 1901 abría sus puertas la Escola Moderna de Francesc Ferrer i Guàrdia, una institución que significó un soplo de aire fresco al propugnar una pedagogía integral sobre la base de una moral de signo libertario en el panorama educativo de la época. Por su parte, la burguesía –ansiosa por dar una nueva educación a sus hijos– promovió diversos establecimientos educativos bajo la iniciativa de pedagogos como Pau Vila, Alexandre Galí, Artur Martorell, Eladi Homs, Joan Palau Vera, Rosa Sensat –directora de la Escola del Bosc– y Pere Vergés, director de la Escola del Mar. Con todo, la educación se convirtió en una cuestión disputada que activó el debate público y generó propuestas innovadoras como el Presupuesto de Cultura del ayuntamiento de Barcelona del año 1908. Un avance que ha sido un referente para la pedagogía catalana. Gradualmente, las iniciativas privadas dieron paso a nuevas escuelas públicas, establecidas a la luz de los treinta principios de la Escola Nova, que combatían la pasividad y el verbalismo de la escuela tradicional. Al contrario, el contacto con la naturaleza se convirtió en una herramienta primordial para esta nueva educación, que insistió en la importancia de la libertad de los niños y su potencialidad creativa, a la vez que fundamentaba los métodos intuitivos. A su vez, y con respecto a la educación moral, la renovación pedagógica –contraria al autoritarismo– optó, bajo la influencia de Dewey, por el autogobierno, hasta el punto de que se consideró la escuela una pequeña república que tenía que funcionar democráticamente.
A grandes rasgos, el pensamiento pedagógico se puede analizar a través de las diferentes generaciones que han dado sentido a nuestra historia. Así, se puede hablar de una generación novecentista –bajo la guía de Eugeni d’Ors y su exaltación de la obra bien hecha– que, con el apoyo de la Mancomunitat de Catalunya, promovió una serie de instituciones educativas de primer orden partiendo de un ideario basado en el orden y la urbanidad. Después siguió la generación que corresponde a la Segunda República (1931-1939), que deseaba extender la escuela a todos los rincones de Cataluña, de acuerdo con los principios que había establecido el Presupuesto de Cultura del ayuntamiento de Barcelona: una escuela en régimen de coeducación, laica y en lengua catalana. De hecho, los pedagogos de aquella generación –y aquí los nombres de Joaquim Xirau, Joan Roura-Parella, Josep Estalella, Manuel Ainaud, Margalida Comasía, Concepción Sainz-Amor, etc., ocupan un lugar de privilegio– aspiraban a hacer que la pedagogía se convirtiera en un tipo de saber de salvación, en el sentido de que tenía que promover valores e ideales.
Después del mazazo de la Guerra Civil, se tuvo que esperar a la década de los años 60 para encontrar síntomas de cambio. Por una parte, las nuevas teorías psicopedagógicas (Piaget) favorecían el desarrollo de una nueva praxis educativa que dejaba más iniciativa al aprendizaje de los niños. Por otra, surgieron algunas iniciativas favorables al ideario de la Escola Nova, de manera que maestros como Marta Mata, Joan Triadú, Carme Serrallonga, Jordi Galí y Teresa Codina –entre otros– ensayaban nuevos sistemas pedagógicos en contacto con las teorías de la educación renovadora (Montessori, Decroly, Freinet, Dewey, etc.). Así se recuperaba el ideario de una escuela catalana que quería aprovechar la savia de los ensayos pedagógicos anteriores y que asumía la idea de la ‘renovación pedagógica’ como un rasgo básico y característico. A modo de ejemplo, el trabajo de la Associació de Mestres Rosa Sensat indica claramente las intenciones de aquellos movimientos pedagógicos que se comprometieron –desde antes de 1975– con la modernización y democratización del país. Al mismo tiempo, defendieron una escuela pública de calidad, comprometida ideológicamente y abierta socialmente.
He trobat aquest article a internet, que considero que es interesant, ja que explica l’historia del pensament pedagògic. I m'ajudarà a entendre millor l'historia de la pedagogia del s.XX.
[i] Font: http://www20.gencat.cat/portal/site/culturacatalana/menuitem.

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